Las curas termales en la psoriasis - Clinica Etermal
16406
post-template-default,single,single-post,postid-16406,single-format-standard,ajax_fade,page_not_loaded,,vertical_menu_enabled, vertical_menu_transparency vertical_menu_transparency_on,side_area_uncovered_from_content,qode-theme-ver-8.0,wpb-js-composer js-comp-ver-4.12,vc_responsive
 

Las curas termales en la psoriasis

23 Feb Las curas termales en la psoriasis

La psoriasis afecta a un 3% de la población, registrándose unos 250.00 casos nuevos al año. Es una enfermedad crónica, sin curación, que aunque no comporta riesgo vital, tiene un alto impacto negativo en la calidad de vida de quienes la padecen. En España hay mas de 800.000 afectados.

Afecta por igual entre hombres y mujeres y aparece entre los 15 y los 35 años, siendo mas frecuente en personas de raza blanca.

Es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel, que se caracteriza por la aparición de placas rojizas cubiertas de escamas blanquecinas brillante. Aparecen en cualquier parte del cuerpo incluyendo cuero cabelludo, palmas y plantas de los pies, siendo las zonas mas afectadas los codos, las rodillas, la zona del sacro, el cuero cabelludo y las uñas. En algunos casos puede provocar inflamación de algunas articulaciones, siendo lo que se conoce como artritis psoriásica.

No es una enfermedad contagiosa y aunque en su aparición hay factores genéticos, de momento no hay pruebas para predecir quien la padecerá y quien no.

El picor de las lesiones es una sensación que obliga al rascado. Debemos mantener la piel bien hidratada, tratando con los medicamentos adecuados para evitar el engrosamiento de la lesión y la aparición de grietas en la piel.

En las mujeres, la psoriasis se ve influenciado por los cambios hormonales, asi pues en el embarazo suele mejorar, empeorando en el post parto o cuando se deja de dar la lactancia materna. En la menopausia empeora porque la piel se vuelve mas seca y así los brotes pueden ser mas frecuentes.

El clima frío y seco favorecen los brotes, empeorando así pues en otoño e invierno: las placas son más secas y más molestas.

Los hábitos de limpieza e higiene corporal deben ser normales en cuanto a frecuencia, una vez al día, siendo mejor el baño que la ducha porque mejora la hidratación de la piel. No deben utilizarse jabones con detergentes irritantes y debemos procurar aplicar los medicamentos tópicos justo después del baño/ ducha.

Es importante aplicar varias veces al día crema hidratante para disminuir la sequedad, eliminar la descamación y aliviar el picor. Son útilies también los aceites corporales añadidos al agua de baño o posterior, sobre la piel mojada.

Procurar estar en ambientes soleados y con una humedad elevada es favorable, evitando las quemaduras solares.

Las aguas mineromedicinales utilizadas en psoriasis son aguas de mineralización fuerte o media, ricas en sulfuro, sílice, cloruro, sulfato, sodio y calcio

Los tratamientos termales con agua y fangos, ricos en minerales como azufre, magnesio y sílice, o con aguas cloruradas sódicas son de una alta eficacia, penetrando a través de la piel y ejerciendo su efecto antinflamatorio, antialérgico, con incremento de la inmunoglobulina A y G, estimulando la regeneración celular y por tanto la cicatrización, y actuando como queratolítico en las capas mas superficiales de la piel, favoreciendo así el desprendimiento de las escamas. No tienen efectos secundarios aun utilizándolas de forma continuada.

Son tratamientos naturales aptos para niños y adultos, tan eficaces como cualquier otro tratamiento tópico, pero con amplia seguridad. Los tratamientos termales actúan como coadyuvante en cualquiera de las fases del tratamiento en la que se encuentre el paciente (tópico, sistémico, biológico o fototerapia), como complemento a las terapéuticas incluso mas agresivas, en lo que se denomina ventanas terapéuticas

Sus principales objetivos son limitar los efectos secundarios de los otros tratamientos; mejorar el curso de la sintomatología propia de la psoriasis, reduciendo la inflamación cutánea, el eritema, el espesor, la descamación y el prurito; evitar efectos rebotes ante la interrupción de los fármacos y por último, evitar las sobreinfecciones.

 

Peloideterapia en psoriasis